Con
frecuencia te "veo" y me pregunto: ¿cómo es posible que digan que
estás muerto?...
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el monólogo en el que yo hablo y hablo, y tú escuchas y escuchas... Te consulto
mis dudas y me das (en silencio) tu opinión. Basta un movimiento de cabeza; un
simple levantar de cejas; un fruncir de boca, un gesto... No importa que no escuche
de ti una sola palabra, suficiente tengo con disfrutar cada uno de tus
movimientos, y he llegado a cometer la imprudencia de comentarte: Oye ¿qué
crees? je,je, yo pensé que estabas muerto, pero ya veo que no... Tu presencia
es mágica porque me llena de vida, pero la realidad es otra; la realidad me
DESPIERTA, pues la última vez que platiqué contigo fue en la noche del jueves 5
de enero de 1989... Luego me venció el agotamiento y me quedé dormido, con la
cara sumida al pie de una cama de hospital, en la que te hallabas postrado...
Cuando abrí los ojos ya eran poco más de las cuatro de la mañana, del viernes 6
de enero, día de Reyes, tomé tu mano fría e inerte, y la besé, esa fue nuestra
despedida... Sin embargo, todas las noches me acuesto con la ilusión de soñar y
poder "encontrarte", para "platicar" como lo hicimos por
años, y no tienes idea cuánto disfruto el momento de esa bendita imprudencia,
cuando te digo ¿Qué crees viejo? Pensé que estabas muerto, pero ya veo que
no... ¡FELIZ DÍA DE REYES PAPÁ, porque para mí sigues vivo!
P.D.-
Son las 4:23 de la mañana...
Francisco
Verdayes Ortiz
fverdayes@hotmail.com
Cancún,
Quintana Roo, México
6
de enero de 2013

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